Desde el Corazón
Epístola del Apóstol Pablo a los cristianos españoles
Desde el Corazón quiero comunicaros a todos acerca de una Epístola imaginaria debida a la pluma del Apóstol Pablo. El matasellos revela que procede
de la ciudad portuaria de Troas. Al
abrir la carta descubrí que estaba
escrita en griego y no en castellano.
He pasado algún tiempo traduciéndola,
y creo haber descifrado bastante
genuinamente su mensaje.
Si su contenido
resulta ser extrañamente
velertniano y no paulino, atribuidlo a
mi paupérrima capacidad, pero no a la
falta de claridad de Pablo. Así que,
poco a poco, describiré los pocos capítulos,
tales como los tengo ante mí.
“Pablo, llamado apóstol de Jesús, el
Cristo, por voluntad de Dios, a vosotros
que estáis en España, gracia y
paz de Dios, nuestro Padre, por nuestro
Señor y Salvador Jesucristo.
Hace años que deseo veros, varias
son las razones que me mueven a
este anhelo. Una, porque España es la
tierra más occidental de Europa, algo
así como el límite del mundo civilizado
y esta razón ya me mueve a visitaros
para predicar el Evangelio, pues mi
sueño es llegar a como dice uno de
vuestro viejos e históricos lemas:
“Non plus ultra” el último extremo
más allá del cual antiguamente no se
creía que había más tierras. Además
que sois una Nación que ha dado a la
historia grandes personajes: Lucano,
el poeta épico; Marcial, el maestro del
epigrama; Quintiliano, uno de los más
grandes preceptores de la oratoria de
su tiempo. Y muy singularmente,
Séneca, un gran filósofo estoico, preceptor
y luego primer ministro de Nerón;
y muchos otros personajes que a través
de vuestra historia: gramáticos,
descubridores de tierra, grandes escritores,
ilustres científicos... han
engrandecido vuestra Nación, de
forma que siempre he pensado que
pueden suceder cosas maravillosas si
España fuera ganada para Cristo.
Comprenderéis pues mi deseo de
veros. Pero dejando el tiempo pasado,
soy testigo de las muchas cosas
que hacéis y tenéis. Me han llegado
noticias respecto a los fascinantes y
sorprendentes avances que habéis
conseguido en estos tiempos en materias
tecnológicas y científicas. Me
han hablado de sorprendentes metros
que, como subterráneos caminos,
recorren vuestras grandes ciudades,
de vuestro rapidísimo tren AVE y los
velocísimos aeroplanos que transportando
millones de turistas llegan a
vuestros aeropuertos. Con vuestro
ingenio habéis empequeñecido las
distancias y encadenado el tiempo.
Habéis hecho posible que se desayune
en Barcino y podáis comer en la
tierra de los Tartesios, esa Guadix,
tacita de plata. También he oído
hablar de vuestros altos edificios e
imponentes catedrales, con sus prodigiosas
cúpulas elevándose audazmente
en dirección a los cielos. Me
han informado de vuestros avances
científicos en la curación de numerosos
azotes y enfermedades, pues
como sois como una aldea global
podéis importar avances de otros
pueblos: habéis conseguido prolongar
la vida y obtenido más seguridad y
bienestar físico. Todo esto es maravilloso.
¡En vuestra época se pueden
hacer tantas cosas que no podía
hacerse en mi mundo recoromano…!
Recorréis grandes distancias
en un solo día, aunque sea por
mera diversión: ver las fallas en
Valencia y comer buñuelos por el día,
y dormir en la capital de Hispania por
la noche, distancias que en mi generación
requerían semanas, sino eses.
Es magnífico. ¡Habéis hecho un
avance impresionante en el desarrollo
científico y técnico!
Sin embargo me pregunto, España, si tu progreso moral y espiritual ha
marchado al ritmo de tu progreso
científico./.../